e2.

vues  partielles
<vistas parciales>

una proposición de Alejandra Riera
10.FEB.2023 — 04.MAY.2024
"Tejido paciente, artesanal, pero también destejer que permite retomar de otra manera", el obrar de Alejandra Riera no cesa de desplazar, de articular una consistencia a otra, de mostrarnos que la obra no está en lo “uno” sino en lo múltiple, y que sus líneas y sus gestos, que hacen y "son" la obra, se sitúan de entrada en el seno de una ética que no puede más que interpelar a la crítica. De hecho, no nos invita a escribir sobre su práctica, sino a escribir a partir y en los alrededores de ella, comprendiendo y retomando su incesante movimiento de formación, aceptando que lo vivo es el elemento esencial de esta obra poética que se esfuerza por iniciar y por hacer lugar, dar lugar. Porque estos gestos y estas líneas, producidos y coproducidos por ella y por una constelación de personas cada vez más múltiple, no requieren tanto de una explicación sino más bien llaman a ser continuados; tal es su exigencia. Por ello, no piden tanto de un discurso que vendría a situarse por encima de ellos, sino de hacerlos hablar.  Dejarse atrapar por el tejido, empezar no sólo a escribir sino a hablar la obra, como si tuviéramos solamente este lenguaje, hablarla y decirse al mismo tiempo, y al hacerlo, restituir sus coordenadas provisionales, dejarnos habitar por ella, sin que se trate más de una cuestión de opinión personal sino de experiencia, como si cada texto se contentara con activar algo para indicar sus últimas coordenadas. Cualquier tentativa con y alrededor de la obra de Alejandra forma parte de esta economía de gestos, de líneas, pero también de afectos; emergiendo como una parcela de vida, un gasto improductivo, una bifurcacion infinita concluida hacia pero también para ella.

Las líneas y gestos de esta exposición han dado paso así a los de otros artistas, poetas, provenientes de diversos contextos de trabajo y temporalidades, cuyas relaciones con Alejandra son de largo plazo. Las líneas sobre los gestos y el “obrar” de Mario Barrios, Sybil Coovi Handemagnon, Andreas Marias Fohr, Dean Inkster, Gabriela Kravietz, Ricardo Liong A-Kong, Carmela Uranga, que elles o elles mismes han escrito, fueron reunidas por Alejandra en un texto que corre paralelo a estas líneas

Este conjunto se articula a una pieza imagen-texto pensada por Alejandra y que hace lugar a una serie de fotografías de mujeres obreras en las fábricas Lumière en Lyon (Francia), impresas sobre vidrio, en negativo. Mujeres fotografiadas no al salir de la fábrica, sino dentro de ella, en los talleres, en los talleres donde se extendía la emulsión sobre las placas de vidrio, donde se preparaban y maduraban las emulsiones, donde se medían y cortaban las placas, donde se clasificaban entre los vidrios rotos aquellos que se podían recuperar y donde se curaban los dedos cortados. Mostrar estas imágenes históricas del trabajo, del arduo labor, dejar ver aquellos momentos en los que las trabajadoras son menos o quizás más que trabajadoras, en que sólo son mujeres hablando entre ellas, cogidas de la mano, activas, concentradas o mirando a la cámara, sus cuerpos, marcados o no por la ropa de la época; y, siguiendo un proceso ya empleado en otra parte, pasar al negativo. O sea invertir los blancos y los negros, que la luz se convierte en oscuridad, que el negro se convierte en luz, imprimirlo en el mismo material con el que trabajaban y que les cortaba los dedos. Extranjerizar la fotografía, añadir tiempo entre el momento en que se veía y el momento en que se reconocían los personajes, jalar las imágenes hacia una película, desbordar temporalmente la secuencia en la que los personajes parecían llenar la imagen entera, para tan solo ofrecer, antes que nada, una primera vista, densa, en la que cada cosa en la imagen aparece en igualdad de condiciones.

Alejandra escribió que "lo que cuenta no es 'ser' (être) sino 'estar ahí' (y être). Cómo acompañar al sujeto para que su yo pueda encontrar su lugar en algún lugar". Pero este “y”, ese “ahí donde poder ser”, concepto que utiliza para vincular el ser a su consistencia de lugar y tiempo, sólo se realiza si una situación puede ser atravesada por singularidades. Así es como las secuencias históricas y sociales en las que ha trabajado toman densidad a través de este tejido, y no podrían ser evocadas sin los puntos de vista de quienes han participado en ellas, de quienes las han deseado. La obra de Alejandra se resiste a ser referida a estas secuencias, incluyendo las batallas y luchas que ha acompañado, aquellas que tienen la potencia de suspender el continuo de la historia, según Walter Benjamin, o incluso el progreso sin piedad. Esto, porque siempre habrá filmado, atravesado y vivido estos episodios, acompañada y siendo acompañada por singularidades “humanas-no-humanas", trazando a su vez líneas y devenires, que nunca se redujesen a un único punto [ou: anclaje]. También se tratará de resistir al lenguaje de las luchas, como a toda convención destinada a fijar y a exponerse sin más en un enunciado no situado. Aquí no habrá mención a fórmulas genéricas como "la resistencia kurda", "la lucha de los indocumentados", "la ecología", "los estudios decoloniales", etcétera. Cada uno de estos términos, tejido y retejido, se abre para dar sitio a palabras singulares capaces de decir y de contar, palabras modestas que habrá que hacer resonar en una u otra lengua, arrojadas de nuevo al bullicio del mundo para ser aprehendidas colectivamente como si fuera por la primera vez.

La cuestión de la palabra adquiere potentes connotaciones en esta obra artística, sino tal vez más esencialmente aún, poética, y de todo lo que puede acompañar a su práctica –¿cómo hacer para que algo no determinista tenga cabida en este mundo? – y por ello siempre habitar antes de cualquier construcción o incluso proyección. En un texto, Alejandra Riera recuerda que la lengua materna de François Tosquelles, figura integrante del movimiento de la psicoterapia institucional y director del hospital de Saint-Alban-sur-Limagnoles, en Lozère, a partir de 1940, era el catalán. Y por eso es que era con acento y, por tanto, hablando como de fuera, “en extranjero”, que Tosquelles hablaba y se expresaba en francés y en español, contrarrestando la posible autoridad que se pudiera ejercer a través estas dos lenguas, en un contexto marcado por los regímenes autoritarios del Franquismo en España y del régimen de Vichy en Francia. Portar un hablar inmediatamente con ese eco de otro lugar amplificando las palabras, manteniéndolas a distancia a través de su devenir sonoro, dejarlas ser aprehendidas desde otra dimensión. De este modo, la escritura de Alejandra, sus "líneas", pueden entenderse literalmente como un ejercicio de recorte y transformacion de los términos fetichizados por la ideología dominante, por las corrientes que podrían resultar próximas a su propia práctica, o incluso por los nombres de autores. De este modo, lo que se deja de lado es la cuestión de un pensamiento temático en favor de un pensamiento “trayectil“, cuyo destino  es de poder ser recorrido y encarnado punto por punto, momento a momento, velando, como en poesía, por recomenzar siempre a partir de la materia misma, a fuerza de desvíos y de insistencias, para pensar en la complejidad del tiempo y de la experiencia.

Metáforas del hablar como emergencia, "líneas-lugares, imágenes-textos, películas- documentos, maquetas-sin-propriedad , jardines-pinturas de lo colectivo", los gestos y líneas acompañando este des-hacer artesanal situé bajo el signo de una puesta en suspensión, sosteniéndolos entre una exigencia ética, inacabada -lo inacabado como lo que insiste en plantearse sin fín/finalidad -, y una dialéctica propia al diálogo entre medios, entre la imagen –ya sea fotográfica o fílmica- y el texto: lo inacabado como síntoma del real, cuestionando la polisemia poética y política de la representación, como repetición de la presencia pero también como sustitución orquestada, dejándonos nunca creer que el artefacto se pueda substituir a la cosa, haciendo de la incompletud misma el vínculo con lo que habrá sido, lo que podría ser, el alcance de un gesto, aquello que se podría verdaderamente tocar de real. Lo inacabado como diálogo entre prácticas, técnicas, gestos, que nunca serán suficientes en sí mismos, sino que siempre reclamarán una alteridad. Las visiones nunca serán más que "parciales", porque lo que sigue sólo existirá con la implicación de quienes contemplan sus propias intenciones y recaídas.
artistas_
...-Mario Barrios, Monique Deregibus, Sybil Coovi Handemagnon, Andreas Maria Fohr, Dean Inkster, Gabriela Kraviez, Ricardo Liong-A-Kong, Alejandra Riera, Carmela Uranga-...

descargar catálogo





tuesday to friday: 11 a 19 h / saturday: 11 a 15 h calle Morenés Arteaga 9, 28019, Madrid